«Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.»

ÚLTIMAS PROPUESTAS

Merece la pena... (una experiencia de aula)


Descubro a través de Mª Carmen Devesa (@mcarmendz), del innovador CEIP Voramar, de Alicante, una sencilla pero estimulante actividad de aula: felicitar la Navidad con QRs. Son las cosas que tiene la enorme red de docentes que compartimos y nos estimulamos mutuamente a través de diversos foros y encuentros. Una pequeña idea se multiplica y se transforma en otra similar en un centro de Secundaria de Badajoz. Y ésta quizá, con tus ganas y creatividad, mejore y se amplifique en otros retos de aula. Hermoso y fértil efecto mariposa.

En mis clases de Filosofía de 1º de Bachillerato estamos abordando un tema-reto esta semana: el dolor, la enfermedad y la muerte. ¡Ufff! Sí, es un asunto de peso. De hecho, apenas se toca en la enseñanza, pese a que los alumnos responden con sinceridad y profundidad cuando les motivas. Ya el curso pasado lo toqué y fue estimulante para mis alumnos (y para mí).

Antes de contaros qué es eso de Merece la pena..., os explico la experiencia. 

Vimos el documental Las alas de la vida, de Antoni P. Canet. Lo tenéis libre en la red para verlo desde la pizarra digital del aula o desde casa, móviles o tabletas. Un documental esencial, que trata con sensibilidad y sin ambages un tema espinoso. No es fácil de ver y tiene partes que les aburrieron, pero no es largo y algunas escenas son muy recomendables para el debate. 



Tras terminar la película, abrimos un debate en varios formatos:

- En Google+, creé hace dos años una comunidad de debate, 1 minuto al día, para que los alumnos propongan temas de discusión y compartan análisis entre ellos. El profesor propone, ellos proponen, todos debaten online. Allí subí el enlace del documental y allí dejarán sus opiniones, argumentos, reflexiones,...



- Llevan todo el curso trabajando con Google Apps para Educación y Classroom. Desde allí les enlazo tareas y comparten colaborativamente sus actividades. Allí les facilité un cuestionario para reflexionar sobre el documental y aclarar algunos conceptos éticos, vía Drive. Un trabajo de documentación previa para después tener criterio a la hora de argumentar en la actividad oral.

- Otra actividad que estoy potenciando en mis clases es una breve disertación oral. La llamamos los 3 minutos porque en 3 minutos deben reflexionar sobre determinados temas, noticias, ideas. Cuando vuelvan de las vacaciones de Navidad, empezaremos la tanda de disertaciones sobre este tema. Les doy previamente unas indicaciones sobre cómo prepararlas. Durante máximo 3 minutos hablan ante el resto de compañeros, sin leer (solo con un breve guión escrito, a modo de guía para no perderse). El objetivo es potenciar la expresión oral, la capacidad de argumentar racionalmente y de forma ordenada, la escucha mutua y la capacidad crítica y de análisis. También aplico en clase otras técnicas orales, individuales y en grupos (disputatio, debate, mesa redonda, bis a bis, exposición, psicodrama, simulaciones, mitin, juicio,...)

Por último, antes de que se fueran de vacaciones, pensé en una actividad (Merece la pena...) que mezcla reflexión, creatividad y aprendizaje de habilidades emocionales, y que se enlaza con las emociones e ideas que deja flotando en el aire el documental que acaban de ver. 

La idea consiste en que cada uno:

1º - escriba 15 cosas que merezcan la pena;
2º - se grabe en audio con el móvil leyendo esas 15 cosas;
3º - suba a Drive el audio y convierta el enlace en un QR;
4º - imprima el QR y cree una postal con el QR en su interior;
5º - regale la postal a un ser querido.



Ficha de instrucciones

Comparto con vosotros la lista en audio de Merece la pena... de los alumnos:



Y también algunas de las postales que diseñaron con el QR dentro para regalar a un familiar:

 





El objetivo, como veis, no solo es que dominen el uso de herramientas TIC (grabadora de audio en móviles, GDrive, QRs,...), sino que también 

- visualicen y den nombre a valores y emociones vitales;
- las expresen creativamente;
- las argumenten oralmente;
- las compartan con otros.

Todo ello dentro de un proyecto de aula más extenso, que utiliza diferentes metodologías y medios de expresión (oral, escrita, analítica, narrativa, discursiva, creativa,...) Mis clases de Filosofía son un taller dinámico y participativo, con tareas también dedicadas a la introspección y el análisis.

Paco Roca en el aula de 4º




En mis clases de Ética de 4º de la ESO, comienzo el primer trimestre con un taller de educación emocional titulado Me acuerdo de..., centrado en la identidad personal y la memoria biográfica. Aquí podéis ver los resultados del curso pasado. Entre las tareas de este taller, vemos y aprendemos con la película de animación Arrugas, basada en el famoso cómic de Paco Roca.

Este curso hemos tenido la gran suerte de contar con la presencia de Paco Roca a través Skype. Le escribí un email, invitándole a pasar un rato con mis alumnos y no tardó en contestarme que sí. 


Previamente habíamos visto la película y trabajado en torno a ella. Aprovechamos parte de ese material para nuestra sesión de video-charla.

En Google Drive tengo las tareas propuestas durante la sesión. Aquí tenéis la carpeta, por si os sirve. El guión fue el siguiente:


Los alumnos debían llevar preparado para la sesión:

- al menos un par de preguntas para el invitado;
- escribir un breve relato en el que se imaginen cómo sería la vida de uno de los personajes antes de entrar en la residencia de ancianos;
- elegir un personaje y decir por qué lo han elegido;
- escribir un relato en el digan cómo se imaginan cuando sean ancianos.


Comparto con vosotros el audio grabado durante la video-charla. Todo un lujo. Además, la tecnología se alió con nosotros, cosa que se agradece; ya sabéis que falla a menudo. Desde aquí, mi agradecimiento a Paco Roca por su generosidad y su empatía con los alumnos.

Caligrafía y mecanografía en las aulas



Hace tiempo que es tema de debate entre docentes la noticia sobre la intención del sistema educativo finlandés de eliminar la caligrafía en las aulas. La idea de Finlandia, sin embargo, es dejar como optativa la caligrafía e incluir como obligatoria la mecanografía. La caligrafía se mantendría especialmente en los primeros años de educación y se añadiría la mecanografía como obligatoria, dado que hoy en día todo ciudadano, menor o adulto, escribe a través dispositivos digitales (ordenador, móvil, tabletas), tanto en el ámbito profesional como personal.

Esta noticia ha provocado cierta preocupación entre docentes y padres, quienes piensan en el peligro que supondría abandonar la caligrafía en las primeras etapas del proceso educativo. Neuropsicólogos, pedagogos y técnicos educativos postulan tesis diversas, aunque la mayoría insisten en que la unidad mano-cerebro debe seguir educándose. La caligrafía en las primeras etapas permite que 

- memorice y discrimine las grafías;
- mano y cerebro aprendan al unísono a procesar información;
- adquiera hábitos de trabajo que requieren tiempos lentos y paulatinos de asimilación.

La sospecha está en que la mediación de dispositivos digitales en el aprendizaje inicial de las grafías, las palabras y su significado pueda mal acostumbrar al cerebro, dificultando procesos que requieren más calma y reflexión, y dispersando la atención. Sin embargo, existen numerosas experiencias de aprendizaje a través de dispositivos digitales en niños con dificultades motoras y cognitivas que han tenido un éxito empírico más que aceptable. A esto se añade el hecho de que cada vez hay más niños que llegan a la escuela habiendo accedido al universo de las palabras a través de esos dispositivos, sin la mediación de un lápiz y un papel.

La caligrafía manual puede aprenderse a través de dispositivos digitales, sin abandonar el hábito de escribir. A priori, la tecnología no debiera ser enemigo de esas prácticas. Es más, puede facilitar el aprendizaje, potenciando la visualización e interacción. La pregunta es si el aprendizaje de letras y palabras acabará eliminando el arte de escribir directamente las grafías. Creo sinceramente que no; que en los primeros años de escuela el niño debe identificarlas y saber escribirlas a mano, independientemente del medio que utilice. Sin embargo, pasado ese estadio de aprendizaje es estéril debatir sobre la necesidad de escribir o no a través de dispositivos digitales. Lo haremos y cada vez más y mejor, si la escuela se pone a ello con unidad de criterio y determinación. 

El entorno de escritura y lectura es ya eminentemente digital. Un niño lee y escribe la mayor parte de los textos a través de dispositivos. Y el entorno laboral es ya digital; se espera a priori que un trabajador tenga no solo soltura en mecanografía, sino conocimientos básicos de ofimática. La escuela debe atender a esas necesidades, sin temor ni prejuicios. Es responsabilidad del docente formarse no solo en el dominio de esos dispositivos, sino en su uso didáctico, y de las administraciones dotar de programas formativos eficaces a este respecto. Sin embargo, la realidad actual es deficiente. El profesorado es aún en buena medida un analfabeto digital, pese a los intentos de elevar su nivel de competencia digital. Usa poco las tecnologías en el aula, y cuando lo hace se asegura que el entorno sea fijo y prediseñado, sin implicar creativamente al alumno en la creación de contenidos. El área de informática es aún residual y anecdótica. La posibilidad de que cada alumno pueda utilizar un portátil que pueda llevarse a casa para 'mecanografiar' tareas es más una intención que un hecho.

No es extraño que Finlandia se plantee la necesidad de que todo alumno, llegada una cierta edad, sepa mecanografiar con soltura, así como manejarse con eficacia en entornos digitales básicos. Nadie discute que deba existir un plan de competencia lingüística en el dominio del inglés, ¿por qué entonces somos tan reticentes a que todo alumno sepa mecanografiar y crear contenidos en entornos digitales? Tarde o temprano tendremos que asumir este reto. Ya hay muchos docentes que lo están acometiendo con creatividad y resultados más que decentes. 

Sin embargo, seamos realistas. La competencia digital del docente es deficiente. No existe aún una cultura de uso didáctico de medios digitales en el aula. Lo ideal es que todo docente tuviera competencias básicas en mecanografía y ofimática básica; y si pudiera ser, en el uso didáctico de medios digitales en entornos creativos de aprendizaje y enseñanza. A esto se suma el hecho preocupante de que los hábitos sociales de uso de dispositivos digitales entre nuestros alumnos es a menudo un obstáculo; la cultura del tuit, la información breve, escasa, irreflexiva, como mero medio de diversión o intercambio de información entre iguales, poco tiene que ver con el intento del docente de fabricar mensajes bien expresados, creativos y críticos. La tecnología puede ser un aliado metodológico eficaz, pero también hay que recordar que debemos habituar al alumno a usarla con criterio, de forma selectiva, con responsabilidad, creatividad y tiempo suficiente para reflexionar.

Educar en entornos digitales no es un reto solamente técnico (de dominio en el uso de gadgets), sino que debemos tener siempre como ejes primordiales del proceso de enseñar la metodología y la evaluación. La tecnología es un medio, una herramienta, no el objetivo final. A veces se nos olvida. Pero, en cualquier caso, es un medio que no podemos obviar. Saber utilizar la tecnología como medio práctico, creativo, informativo, colaborativo y crítico. Los docentes debemos acometer esta nueva era digital con cabeza, sin miedo, alergia o pereza. De lo contrario, los alumnos acabarán asimilando la tecnología sin capacidad crítica, como ciudadanos pasivos. Un peligro más inquietante que la simple preocupación de aprender a escribir con un teclado.